La vida es más fácil si se mira desde un punto de vista rosa y de peluche

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Feliz año nuevo y Felices Comilonas


Felices fiestas.

Os quiero hacer una pregunta, queridos amigos. ¿Leísteis la columna de opinión del señor Luis Haro Berlanas del mes pasado de A21? Nosotros sí. En ella hablaba de que en el mundo mueren, al día, 17.000 niños, niño arriba, niño abajo y os hago una pregunta más ¿cuántos minutos pensasteis en lo que decía una vez la habíais acabado? ¿Cinco? ¿Diez minutos? ¿Quizás una hora? Estoy seguro de que el 90% de las personas que se dignen a leer estas opiniones de un dinosaurio rosa de peluche responderán una media de diez minutos como mucho ¿verdad? Pero sigamos con las preguntas ¿Cuál ha sido la última noticia sobre los males mundiales que os ha estremecido hasta los cimientos del alma? ¿Y cuánto tiempo os ha durado ese estremecimiento supremo? Pues eso.

A nadie le importa ya que mueran niños, por el hambre, enfermedades o por bombas o que haya atentados en países extranjeros, o que en un accidente de avión o de barco o de tren… mueran doscientos o trescientos pasajeros, siempre y cuando no nos pille demasiado de cerca ¿y sabéis por qué? Porque estamos demasiado acostumbrados ya a este tipo de noticias y a las cifras, siempre las cifras, en la cueva estamos hasta las narices de las cifras, y la verdad, no es por ellas en sí, es porque detrás de las cifras se oculta siempre la conciencia de las personas y por eso nos da exactamente igual cuántas personas mueran, porque no conocemos a ninguno de ellos, ni sus nombres, ni sus historias, sólo que acaban integrándose en una cantidad y en esa cantidad nos refugiamos ¿qué podemos hacer nosotros si mueren al día 17.000 niños? Nada, si fuese sólo uno, o dos…

Así que, vamos a coger al azar un niño. Se llama Sara nació en el seno de cualquier país subdesarrollado, se alimenta con una décima parte de lo que una niña de su edad tendría que alimentarse diariamente y hay días en los que ni a eso llega. El agua que bebe es una pestilente pasta de barro y mosquitos y su cuerpo es más visible por los huesos que sobresalen de su piel que por el color de su piel. Sólo hay una parte de su rostro que esconde una belleza innata que ni el hambre ni los continuos padecimientos logran ocultar, sus dos grandes ojos oscuros, de mirada triste y esperanzas truncadas. En un país rico Sara habría estudiado, habría jugado, habría tenido amigos y habría comido y bebido diariamente, pero Sara no tuvo esa suerte y por eso no vivirá demasiado, no estudiará nunca, no jugará, no comerá, no beberá… antes de que acabemos esta columna Sara habrá muerto de hambre o de malaria o de tifus o de una simple diarrea… y a nosotros no nos llegará la noticia, no ocupará portadas, no saldrá en telediarios, no nos conmoverá jamás, no hará que nos entristezcamos, porque Sara será una de esos 17.000 niños que se mueren en el mundo todos los días y ¿qué podemos hacer nosotros si mueren al día 17.000 niños?

Perdonad que esta columna sea tan seria y tan triste, pero hay cosas en el mundo que consiguen que hasta los peluches lloren y que nuestro corazoncito de algodón se encoja. Lo dicho, feliz navidad y próspero año nuevo.

Feliz Navidad (y no es con retraso, no creáis)

Si conocéis la campaña no hace falta que os cuente nada más, si no lo sabéis, pinchad en este enlace para enteraros: http://www.facebook.com/home.php?#/event.php?eid=207646128813&index=1

lunes, 7 de diciembre de 2009

Con la Iglesia hemos topado...



El pasado fin de semana del 20, 21 y 22 de noviembre (un finde larguito que no veas) hubo fiesta gorda en la localidad de Navas del Rey y no, no era porque el famoso programa de cierta cadena privada presentado por un tipejo con gafas de sol pasadas de moda hablase de los felices que son los hombres de Navas porque tocan a una mujer de vida alegre por cada cuarenta habitantes (una noticia que los redactores de ese programa se deberían releer, porque lleva meses desfasada, pero bueno, eso lo dejamos para otro día).

La fiesta gorda se debía a la presencia en la localidad casera del obispo de la diócesis de Getafe, don Joaquín María López. ¿Qué no tienes ni idea de quién es? Anda pues como casi todo el mundo que no vaya a misa habitualmente y no esté a la última de los asuntos de la Archidiócesis de Madrid o del Obispado de Getafe, o, claro está, sea familia o amigo de este buen hombre.
Sin embargo en la localidad de Navas del Rey se armó el Belén antes de Navidad, yo no sé qué harán en este pueblo si algún día decide visitarlo algún personaje realmente importante, sólo faltó dar al bueno de don Joaquín las llaves del pueblo y nombrar una calle con su nombre.

Reuniones con la mayor parte de las fuerzas vivas y empresas del municipio, saludos, regalos, actos por todo el pueblo, agasajos de hermandades y asociaciones, un encuentro con los jóvenes que para sí quisiera el mismísimo Benedicto XVI… alucinante, la verdad, parecía que había alguien de verdadera importancia en Navas del Rey, alguien… qué se yo, como el presidente del gobierno, el rey, alguna infanta, el príncipe, Lina Morgan… no sé qué deciros… yo creo que si se presenta Obama por allí no tiene tantos encuentros, regalos y parabienes.


Observando al bueno de don Joaquín durante el fastuoso encuentro con los jóvenes que se celebró en el pabellón cubierto de Navas uno podía casi sentir lo que es ser un miembro del COI o algo por el estilo, si hasta se llevó una camiseta del Real Madrid con su nombre, como los famosos miembros del Comité Olímpico. La verdad es que fue alucinante, ya os digo que como algún día le dé al Papa por venir a Navas… Me parece muy bien que se considere personaje ilustre al bueno de don Joaquín María, para gustos los colores, incluso me pareció un tipo de lo más simpático, encantador, en serio, pero me parece que las celebraciones y fastos llevados a cabo ante su presencia en Navas del Rey resultaron totalmente exageradas.

Ahora me gustaría hacer una pregunta a los vecinos de Navas, a sus personajes más ilustres y a sus gobernantes y políticos. ¿Por qué no se hace una fiesta anual en el pabellón como la que se hizo el otro día sin que tenga que venir nadie para ello? ¿Por qué no se reúnen todos los caseros un día al año para homenajear a todos los deportistas, monitores y animadores culturales varios de la localidad sin necesidad de invitados de excepción? Sería un bonito acto de homenaje a todos ellos y no a una persona que, al menos para la mayoría de la gente no tiene la menor importancia más allá de ser lo que es, un obispo más.

De todas formas, como sabemos que habrá gente que no esté de acuerdo con nosotros, diremos que no es una cuestión de religiosidad o no, sino un dato objetivo. Consideramos importante al Papa, porque sólo hay uno, por ejemplo, pero obispos, sólo en España hay más de setenta y creemos que sólo en Madrid hay tres. Lo dicho, nada excepcional para tanto boato y fiestorro. O eso pensamos nosotros…




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