
Encuentra las Siete diferencias

La Traviata en San Martín.

-Con la Crisis a cuestas y la mitad de San Martín ofuscada con la otra mitad, el consistorio de San Martín comenzó la organización de los eventos del 575 aniversario de su fundación. Que digo yo, si han celebrado el 575, no entiendo por qué el año pasado no se celebró el 574 y el que viene no se celebra el 576, porque para el caso es lo mismo ¿no?
Bueno, a lo que vamos. Que mira tú por donde, nos colamos en la pre-inauguración (se inaugura de verdad este sábado que viene) del nuevo teatro de San Martín (que, a nosotros, nos ha parecido el mismo, pero con otros colores y sin goteras). Y como estamos en un sitio en el que las cosas últimamente se inauguran a lo grande, se hizo, ni más ni menos, que con la representación de La Traviata, de Giuseppe Verdi, sí. Una ópera en toda regla.
Y había de todo, un cuarteto de cuerda, un tenor, una soprano, un barítono, personalidades varias, medios de comunicación... y champán, mucho champán para todos los presentes... y unos canapés... qué canapés (estaban malísimos por cierto, lo que es una pena, porque lo de los canapés quedó super cuco, a mí me habrían apañado mejor con unas croquetas o unas patatitas, pero claro, eso no es chic y no mola).
Lo que mola por allí, últimamente, son los actos solemnes, pomposos, de esos que los oyes y dices: chico, qué nivel, Maribel. Sí, eso me parece a mí, que por otro lado, no dejo de ser un simple dinosaurio rosa de peluche.
Bueno, que la Ópera y la cultura llegaron a San Martín y abarrotaron el teatro en un día señalado, a ver si luego la junta de gobierno municipal hace lo propio cuando vayan al teatro compañías pequeñas en días más comunes, para demostrar que lo de la cultura no es flor de un día y de aparentar...
Pasado mañana se inaugura el teatro como es debido, con el nombre de Gustavo Pérez Puig, que sí, que es tío muy reconocido, pero como me dijo un chaval de San Martín (voy a usar palabras textuales, que nadie se confunda, que esto no lo digo yo, sino gente de aquel pueblo, a ver si la vamos a tener): "pues yo no sé ni quién es ni qué cojones ha hecho ese tío por San Martín".
A ver si hay suerte y alguien nos responde a esta pregunta de un muchacho de San Martín. Y a ver si hay suerte y las cosas se tranquilizan en un pueblo demasiado crispado consigo mismo.