La vida es más fácil si se mira desde un punto de vista rosa y de peluche

lunes, 19 de octubre de 2009

Misterios en la Noche en Radio 21


-Hoy queremos recomendaros un nuevo programa de Radio 21... bueno, en realidad no es nada nuevo, pero nosotros nos hemos desplazado hasta los estudios centrales de Pelayos de la Presa de Radio 21 para que nos pasaran los programa emitidos hasta ahora y hemos escuchado algunos... está muy, pero que muy bien. Sobre todo el apartado de relatos de terror y suspense, que asustan, pero de verdad. Os tengo que reconocer que no es que sea muy cobardica, pero esta vez os tengo que decir que he pasado un par de noches desvelado por culpa de algunas de las cositas de este programita de las narices... grrrr.

Si os gusta el misterio y el terror no os podéis perder este fabuloso programa de radio.
Si os apetece escucharlo, ya sabéis www.pelayosradio.com los viernes a las 22.00 y se repetición, los lunes, también a las 22.00.

También podéis visitar
su blog o enviar un correíto con lo que queráis a misteriosnoche@gmail.com. El programa del viernes pasado (que se repite hoy a las 22.00) está dedicado al Monasterio Santa María la Real de Valdeiglesias, que como todos deberíais saber, está en Pelayos de la Presa. No os lo perdáis.

¡Ah! Y no os olvidéis de mirar atrás de vez en cuando... JUA, JUA, JUA, JUA, JUA...


Ya os he dicho que leen unos relatos GENIALES, bueno, pues les he robado uno para que lo leáis aquí.


El Monasterio



Anoche me acosté tarde y estoy muy cansado, creo que voy a desconectar el maldito despertador.

Ya por la mañana bien temprano suena el teléfono. Me levanto corriendo y lo cojo para escuchar a alguien que llora desesperadamente y me dice que tengo que ir al Monasterio de Pelayos.

Sin más, me pongo la ropa y salgo a la calle sin saber ni tan siquiera lo que ha pasado.

Voy por la carretera a gran velocidad jugándome la vida en cada curva, las ganas y la ansiedad por conocer lo que esta sucediendo me hace ir cada vez más y más deprisa hasta que por fin, llego a mi destino.

Allí estaban todos mis amigos, en la puerta del Monasterio.

Aparco mi coche, me bajo de él y en ese mismo instante mi amigo Luis me dice – No hemos llamado todavía a la Guardia Civil, pero Antonio se ha caído en un pozo y no sabemos nada de él –¿Cómo? Respondo mientras que siento mi corazón palpitar de los nervios.

Sin más, entro corriendo al recinto armado con una linterna y por fin, llego al claustro del monasterio y allí veo un gran agujero en medio del patio.

Me acerco a él y al mirar hacia abajo solo veo oscuridad, creo que tendré que bajar.

Como puedo me voy descolgando por las piedras, parece no tener fondo este maldito lugar.

Por fin, y después de varias horas exhaustas, llego al suelo, y allí no había nadie.

Rápidamente, me pongo a llamar a mi amigo, quién sabe, puede ser que se pusiera de pies y andará unos metros, aunque la caída era terriblemente alta.

Alumbrado con mi linterna, recorro un largo pasadizo hecho por la mano humana, seguramente fuera algún sótano de aquel lugar aún no descubierto.

Después de caminar un buen tramo llego por fin a una sala donde veo varios aparatos de torturas y en uno de ellos esta mi amigo despedazado.

Me arrodillo y me quedo sin habla, no se que hacer, ¿Salir corriendo?¿Quedarme allí esperando? No se que hacer…

Escucho una puerta abrirse, alguien viene, mejor será que me esconda.

Veo con sorpresa a todos mis amigos vestidos con túnicas las cuales llevan símbolos paganos bordados.

Creo que todo esto ha sido una trampa.

Uno de ellos me ve y no tardan en apresarme.

Yo me resisto pero es inútil, me tienen bien agarrado entre todos.

Me atan de pies y manos en una mesa y comienza mi tormento.

Uno de ellos me arranca las uñas de los pies de cuajo, mientras que los otros me golpean con varas muy finas de madera, el dolor es insoportable.

Todo esto se prolonga varias horas hasta que por fin se detienen a descansar.

Tengo todo el cuerpo ensangrentado y muchos huesos rotos.

Al cabo de un rato se acerca uno de ellos y me mira a los ojos.

Con las pocas fuerzas que me quedan en el cuerpo le pregunto a José – José, tú y yo hemos sido amigos toda la vida, nos hemos criado juntos en el pueblo – pero éste hace caso omiso a lo que le digo.

José, me echa una sonrisa, luego se da la vuelta y les dice a los demás.

Vamos a crucificarlo…

Dios mío, estoy desesperado, me desatan y me dejan caer al suelo, tengo tantos huesos rotos de mi cuerpo que no puedo ni ponerme en pie para intentar escapar.

Uno de ellos me saca de la sala y me sube por unas largas escaleras arrastrándome hasta que por fin llegamos al exterior.

Allí me tumban encima de una cruz, uno de ellos comienza a clavarme unos enormes clavos en los pies y en las manos. Uno de ellos dice que los clavos no aguantaran mi peso, así que me atan con una cuerda todo el cuerpo para que no me caiga al suelo.

Esto es horrible.

Levantan entre todos la cruz y la dejan clavada en el suelo.

Para rematarme, amontonan maderas a los pies de la cruz y la prenden fuego, lentamente siento como mi cuerpo se quema hasta por fin, llega mi final.


Abro los ojos, dios mío, todo ha sido una pesadilla.

Estoy empapado en sudores.

Me levanto y veo que son las tres de la mañana, entro en el baño y me pego una buena ducha, ha sido horrible, creo que no voy a poder dormir en varios años.

De repente suena mi teléfono.

Un sudor frío recorre mi cuerpo, me acerco a él y lo descuelgo.

Me quedo helado al escuchar a mi amigo llorando pidiéndome que vaya urgentemente al Monasterio de Pelayos…..

1 comentario:

REX HOSLRICUS dijo...

Hola, soy Santiago Alvarez, el autor de la historia y de las historias leídas por Pedro en Misterios en la Noche. Te doy las gracias por los buenos comentarios y sobre todo me alegra de que te guste mi historia. También quiero felicitarte por tu Blog.

Un saludo.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...