La vida es más fácil si se mira desde un punto de vista rosa y de peluche

sábado, 5 de septiembre de 2009

Una noticia solidaria (que no solitaria) a la semana (ojalá fuese a la hora...)


Para aprender, nunca es tarde


EL MUNDO. En Tegucigalpa, la capital de Honduras, en el barrio de La Colonia, malviven miles de personas; hacinados entre basuras, desperdicios y miseria, hombres y mujeres pasan sus días apañándoselas para sobrevivir en una ciudad que les ha dado la espalda.

En La Colonia todo está en cuesta, como si, hasta solo por caminar, se requiriese un esfuerzo adicional. Las calles y las casas se han ido construyendo, sin orden ni concierto, en las escarpadas laderas que van a desembocar en un pequeño riachuelo, contaminado por las basuras y desechos.

En una de esas laderas, desafiando a las fuertes lluvias estacionales, se levanta la casa de Ramona María Torres, Doña Monchita. Construida con palos, chapas y cartones, sirve de cobijo a una familia de 20 miembros.

Doña Monchita, la más anciana, convive con hijos y nietos. Algunos, las mujeres, fabrican tortitas de maíz que luego venden a sus vecinos y a los establecimientos hoteleros cercanos. Otros, duermen la borrachera diaria tirados sobre los colchones que comparten con más miembros de la familia.

Mientras los niños juegan en la calle, Doña Monchita, que en sus 71 años de vida no ha hecho "otra cosa que trabajar", dedica horas al estudio. "Ahorita no puedo trabajar tanto, porque tengo que estar estudiando, que quiero pasar el sexto grado", dice con orgullo.

Un ejemplo de tesón

Gracias a la Asociación Colaboración y Esfuerzo (ACOES), que dirige el padre Patricio Larrosa y que recibe el apoyo de organizaciones como Manos Unidas, la anciana hondureña no solo ha aprendido a leer, sino que ya puede exhibir el diploma que acredita sus excelentes calificaciones en tercer y cuarto grado.

Doña Monchita es solo un ejemplo de la labor que el padre Patricio lleva a cabo en Tegucigalpa. Más de 5.000 niños y ancianos se benefician del trabajo que, sobre todo en el campo de la educación, realizan el sacerdote español y las decenas de voluntarios que le apoyan.

Cada día, niños y mayores acuden en turnos de mañana o de tarde a los centros de reunión donde reciben apoyo, capacitación, formación en higiene y nutrición y una comida, probablemente, la única en toda la jornada.

El futuro llegó para Ramona a los 71 años, pero, probablemente, el ejemplo de esfuerzo y la colaboración de estos jóvenes voluntarios hondureños, salidos de barrios como de la Isla o la Colonia, permitirán hoy a muchos niños soñar con una vida que sus mayores no tuvieron.


-Esta noticia me encanta, aunque sería mejor que nadie se tuviese que esforzar tanto en enseñar a personas desfavorecidas porque no hubiese personas desfavorecidas ¿no? El caso es que me parece una noticia digna de mención, además quisiera mencionar al Padre Patricio, muchas veces nos metemos en las Cook con los curas y con la Iglesia, pero es indudable que lo que la Iglesia necesita son legiones de Padres Patricios y menos cardenales y obispos en el Vaticano, con eso sí que ganarían adeptos y no con algunas normas, leyes, comentarios y protestas absurdas.

3 comentarios:

Sonia dijo...

Tienes toda la razón del mundo, lo que la iglesia necesita son personas como este hombre. Claro que también me da por pensar que igual sí que hay gente así, pero no necesariamente dentro del marco de una institución, ni con la relevancia pública que se merecen. Evidentemente, en la iglesia como en cualquier otro lugar, hay gente muy chunga y otros que son hermosas personas. Claro que la mejor publicidad que podrían hacerse sería potenciar a estos últimos.
Es bonito leer sobre buenas obras como esta, le da a uno algo de fe en la humanidad.

Elwen dijo...

Mis peluches lectores tienen un premio por las salas nocturnas. Que sepa ese Plyngo que no me olvido de él ;)

Plyngo and Me dijo...

Claro que sí Sonia y Elwen, perdona que no hayamos respondido antes, pero estábamos sin cobertura por las Cook.

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