La vida es más fácil si se mira desde un punto de vista rosa y de peluche

miércoles, 15 de abril de 2009

Náufragos


-Ayer leímos esta columna de Rosa Montero en El País y nos quedamos pensando mucho en lo que estábamos leyendo, porque esta mujer tiene más razón que un santo, os recomiendo que leáis con detalle cada una de las palabras que os detallamos a continuación y que hagáis lo que sea necesario para que lo que nos cuenta empiece a cambiar, el pueblo saharaui tiene que dejar de estar tan olvidado de una vez por todas. ¿Tendremos que ponernos turbantes además de las palestinas que llevamos al cuello? Quizás lo que le falta a esta gente atrapada en el Sahara es un buen servicio de marqueting, ellos no tienen un símbolo que se lleve en manifestaciones, en la universidad, en las protestas juveniles... quizás va siendo hora de que creemos uno ¿no creeis?

El viernes pasado, una mina arrancó la pierna de un chico saharaui cuando, con otras 2.500 personas, intentaba hacer una cadena humana frente al muro marroquí que divide en dos el Sáhara. Esta noticia, más o menos llamativa, encontró cierto espacio informativo. Pero el larguísimo suplicio saharaui aparece cada vez menos en los medios. A mi ordenador llegan todas las semanas sobrios y angustiosos e-mails que denuncian lo que está sucediendo en el Sáhara. Son como mensajes lanzados al mar por un puñado de olvidados náufragos, botellas llenas de palabras que las olas abandonan en la orilla de nuestra indiferencia. Leo el último: habla de la situación crítica en la que se encuentran tres presos saharauis, en huelga de hambre desde el 13 de febrero. Son desesperadas peticiones de socorro que preferimos ignorar.

También hemos cerrado los ojos ante la insostenible situación de los campamentos. Llevan 33 años atrapados en un agujero infecto y han hecho el milagro de sobrevivir a pesar de las insoportables condiciones, pero el coste es enorme. Hasta ahora han apostado por la diplomacia, por la modernidad y la moderación, pero la comunidad internacional no está premiando su heroica elección de la vía pacífica. Y no hablo sólo de los Gobiernos: ojalá los saharauis recibieran de las organizaciones izquierdistas siquiera la mitad de la atención que recibe la causa palestina. Sin interlocutores, sin esperanzas, los jóvenes de los campamentos corren el riesgo de radicalizarse, de pasarse al integrismo y al terrorismo. Apoyando a los saharauis potenciaríamos el islam más tolerante, pero lo que estamos haciendo es justo lo contrario: es como decirles que, si no ponen bombas, no se les hace caso. Qué estúpidos, qué locos, qué suicidas somos los occidentales al no recoger las botellas mensajeras de estos náufragos.

-Como dice Plyngo arriba, más razón que un santo, espero que seamos capaces de solucionar este pequeño problema antes de que se haga tan gordo e imposible de solucionar como el de Palestina e Israel, estamos a tiempo y no es algo tan complicado, sólo hace falta que Marruecos y España se pongan a ello, Zapatero podía dejar un poco de esa Alianza de Civilizaciones y acabar con el problema del Sahara, seria guay, además de un impulso a esa buenísima idea suya.


Rosa Montero escribe diariamente en la Última de El País

1 comentario:

Mapachito dijo...

Pues si :S, vaya ejemplo que da occidente

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