La vida es más fácil si se mira desde un punto de vista rosa y de peluche

sábado, 22 de noviembre de 2008

El gusano del mezcal

-Bueno, como ya os dijimos hace un par de semanas, nos hemos leído El Gusano del Mezcal, gracias a la intervención de su autor, Miguel Sandín, en el programa radiofónico El Bosque de las Palabras, de nuestro amigo, el escritor y presentador de radio (entre otras muchas cosas) Francisco Legaz. Y os tenemos que decir que el libro no nos ha decepcionado en absoluto, es todo lo que nos esperábamos tras escuchar la entrevista y algo más aún. Aparte de estar narrado de forma sencilla y sin locuras narrativas, es cercano y amable (a pesar del continuo uso de la ironía por parte de sus protagonistas y de la triste historia que guarda de fondo). Es un libro que te pone en la piel de un gallego para intentar comprender a un escritor mexicano (¡toma ya!) y la verdad es, que después del primer párrafo, uno se mete en la piel de Augusto Cons y desea que éste logre salir del bache en el que anda metido hasta su coincidencia casual con un anuncio de periódico de alguien que busca a quien le cuente una buena historia.

-Además, el segundo protagonista principal (yo diría que es una novela con cinco protagonistas principales, una algo menos principal y varios secundarios bastante resultones. Los protagonistas serían: el ya nombrado Augusto Cons (administrativo en paro en busca de un buen trabajo), Eliseo Varela (un escritor con un pasado bastante amargo), la casa del escritor mencionado, la muerte que ronda a uno de sus protagonistas (no os digo cuál, tendréis que leer la novela) y el mezcal (una especie de tequila con un gusano dentro, que se tiene que comer el que "mate" la botella). Los secundarios os dejaré que los descubráis por vosoros mismos.

-La verdad es que a mí me ha gustado mucho este libro y no sólo porque trate (en cierto modo) de escritos y escritores, sino también porque demuestra que la esperanza no se debe de perder jamás y que la muerte es sólo un paso más a dar en esta vida, uno al que no fallamos ninguno de nosotros. Un bonito libro escrito de manera casi coloquial, muy ameno, del que no te aburres en ninguna página, palabra.

-Al darle un bocadito a una de sus páginas me emborraché y casi me salgo de la biblioteca de la cueva y me caigo al mar (el mezcal este es muy fuerte oye), además, me daba mucha pena ver a un colega muerto y en remojo en el interior de una botella de alcohol, pero más allá del sabor al potente licor, me encontré con una historia más que sabrosa, con sabor a limón y a sal.

-Sí, Virginia podría haber dado en el clavo de la interpretación de esta novela (si es que tiene alguna), es una historia que echa limón a las heridas con el fin de curarlas de una vez por toda, tiene que escocer ¿no?


-Bueno... si vosotros lo decís, será. Yo me limito a coger la botellita e irme para la playa, que a mí el gusano no me da ninguna pena, ¿no te jode? Os recomiendo el libro este, que a su salud me voy a trincar unos lingotazos de mezcal mientras me furo un puro tumbado frente al mar.

3 comentarios:

Elizabetha Souvre dijo...

Adoro cuando en los libros hay protagonistas no-humanos (por decirlo de alguna manera)como la casa mencionada (me recuerda el cuento " la Casa Tomada" de Cortazar) o la muerte...oajalà lo encuentre...gracias por el dato

=)

Marcos dijo...

Agradezco tu reseña y más áun que la novela te haya gustado. Esa idea de que el alcochol del mezcal escuece sobre las viejas heridas me ha emocionado de veras, una perspectiva que no había contemplado pero que en realidad tiene todo su sentido. Confirmada la hipótesis, no por usada menos cierta, de que el autor hace al libro.
Un abrazo.
Miguel Sandín

Plyngo and Me dijo...

Me alegro de que nos hayas visitado y de que te haya gustado nuestra humilde reseña. Un saludo desde las Islas Cook.

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