La vida es más fácil si se mira desde un punto de vista rosa y de peluche

sábado, 20 de septiembre de 2008

Frankenstein

-Cuando uno oye hablar de este libro tan fomosete, lo primero que se le viene a la mente es esas imágenes cinematográficas de un tiarrón del norte con dos tornillos de acero inoxidable en el cuello (o en la cabeza, según) y una gran máquina abierta al aire tormentoso de una mansión aislada en la que un doctor un poquito demasiado extasiado grita a la tormenta, acciona unas palanquitas y hala, crea al Moderno Prometeo... también nos vienen a la cabeza imágenes de Frankesteins amables hablando delicadamente con niñas, sujetando margaritas y sufriendo aparatosos accidentes por culpa de su fuerza desmedida... pues no, el libro no tiene nada de eso, qué os parece. Sí, tiene un científico algo obsesionadillo que crea a un monstruo (sin insultar, que conste), aunque luego se arrepiente de haberlo creado y se dedica a intentar destruirlo durante buena parte de la novela... también aparecen niños aquí, pero Franky no los mata por accidente, no... Frankestein sabe muy bien lo que hace en todo momento y decide echar la culpa a los demás de su maldad, es el típico que alude que "el mundo me hizo así...". Vamos, que para mí, con toda la fama que tiene, es un libro más del montón y si se me permite decirlo, un poquitín aburridillo...

-Estoy de acuerdo con Plyngo en lo de aburridillo, aunque tiene partes que no están nada mal. De todas formas no comprendo cómo el cine ha podido retocar tando esta historia hasta hacerla totalmente irreconocible en comparación con la obra de la buena de Mary Shelley. El pobre Frankestein llega a dar pena en algunos instantes, pero al final de la obra uno llega a percatarse de la pura maldad que gasta y no porque alguien cambiase el cerebro de un científico por el de un criminal como vi en una película de pequeño...

-No me ha gustado este libro, sus hojas saben a muerte y podedumbre, a flores marchitas y a gastado. Al sudor ocre de un tipo muy desgraciado y al sudor más frío y distante de otro bastante calculador para poder ser llamado Monstruo sin más... no, el sabor de este libro tan afamado no me ha resultado para nada tentador, no creo que repita... a lo mejor si le ponemos algo de sal y pimienta...

-Pues a mí sí me da pena el pobre Frankestein. Primero el científico ese va y le crea y luego lo abandona ahí como a un perro... vale, yo no me habría dedicado a hacer la vida imposible al bueno del doctor como lo hace su creación, pero tampoco hay derecho a lo que éste le hace al que todo el mundo llama monstruo, ¿quién de los dos lo es más?

-¿Cómo os pasáis no? Ya os vale troncos, si tampoco es para tanto lo que hago en el libro, además siempre me arrepiento de mis "malos actos..." de todos modos tengo que dar las gracias a Dino por haber roto una lanza en favor mío. Gracias tronco ¿te vienes a ver margaritas conmigo?

-Hum... deja que me lo piense. No, mucho gusto... tampoco somos tan íntimos.

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