La vida es más fácil si se mira desde un punto de vista rosa y de peluche

lunes, 9 de junio de 2008

Osvaldo Orué Martínez

No recuerdo cuando fue la última vez que escribí mi biografía o parte de ella. Ha transcurrido tanto tiempo y han ocurrido tantos hechos que se me ha olvidado casi todo referente a mí. Haciendo un gran esfuerzo mental, buscando entre viejos documentos y preguntándole a mis familiares más cercanos supe que nací en La Habana, Cuba, el 1 de Julio de 1950. De los cercanos sesenta años que rondan a mi alrededor como si nada, cuarenta y cinco, toda una vida, los viví en un país que lleva cincuenta años con los mismos gobernantes que yo ví por primera vez cuando tenía apenas ocho años. El tiempo vivido que falta para completar mi edad lo llevo radicando en los Estados Unidos. En Cuba me gradué de Técnico Químico Analista y llegué hasta el tercer año de Ingeniería Química, pero no terminé esta carrera por razones que aquí no vienen al caso y que contaré en un próximo libro. Sobre este aspecto solamente diré que la especialidad de química nunca fue mi vocación y que lo que siempre me gustó fue la literatura y los idiomas. Como la literatura en Cuba es difícil desarrollarla si no concuerda con los parámetros exigidos por el gobierno y yo no quise expresarme de forma dirigida e impuesta, me conformé con graduarme de Idioma Francés aunque a estas alturas no recuerde ni aplique nada de ese hermoso lenguaje. De ambas trayectorias, la química y el francés, quedan como constancia en mi casa dos amarillentos diplomas que ustedes pueden ver cuando deseen. Y, excepto los familiares y amistades que dejé en Cuba, lo único importante que se puede mencionar sobre mi vida allí es la cantidad de libros que leí. Un hábito tan viejo como yo, que adquirí desde niño y que me ha salvado siempre de momentos emocionales difíciles. Y como la lectura impulsa a escribir, en definitiva yo escribí. Dos novelones rosas inconclusos que se perdieron en hojas sueltas de carpetas y en las últimas páginas de mis libretas de notas de clases de la Secundaria Básica. Un ensayo sobre José Martí que ganó un concurso municipal, favorito para ganar a nivel provincial y que también debe haber desaparecido. Han logrado sobrepasar los embates del tiempo y la oscuridad de las gavetas y del anonimato una novela, drama policíaco también inconcluso, que dejé guardada por Cuba, pero que todavía conservo su argumento principal en mi mente y un montón de poemas de amor que empecé a escribir desde que tenía quince años que los traje conmigo a los Estados Unidos y que no me he decidido a publicar. Pero como lo que está escondido y no se conoce no tiene validez, veamos lo que he realizado en los Estados Unidos. Escribí mi primera obra completa titulada “La Isla Sin Sal”, elaborada con crónicas reales y con necesarias variaciones; repleta de recuerdos y experiencias; condimentada con algunos pasajes eróticos y algunas malas palabras; sobrecargada de rencores y de deseos reprimidos expresados con rabia. Y un segundo libro titulado “Cuentos Horrorosos y con Muy Poco Misterio” que reune varios cuentos que tenía en mi mente desde mucho tiempo atrás y otros de reciente elaboración. Eso es todo. Y voy a seguir escribiendo. El destino no me dio la oportunidad de convertirme en un “viejo escritor”, pero yo me he hecho el firme propósito de ser un “escritor viejo”. No me preocupan los resultados por la sencilla razón de que disfruto cuando escribo y a la vez me abstraigo de este difícil mundo que nos rodea. Y por otra parte esa fabulosa página de Lulu culminó mi sueño y me hizo saltar de alegría cuando tuve en mi poder las copias impresas de mis libros. No tengo trayectoria, no he ganado premios ni galardones literarios, pero al fin hago con entera libertad lo que siempre quise hacer y lo seguiré haciendo en la medida de mis posibilidades y hasta que la vida me lo permita.
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La isla sin sal
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Delia vio venir a los campesinos otra vez bajo el sol radiante. Cuando les preguntó por Reina ellos dijeron: “Se fue en la nube negra”. Los campesinos contaron que en la medida que se acercaban al bohío la tarde oscurecía y que una enorme ola o nube se formaba encima de ellos. Llamaban a gritos a Reina cuando un rayo sin trueno cayó vertical sobre el bohío y lo encendió; enseguida le siguió una gran caída de agua que lo apagó. Y en medio de los restos de la choza humeante estaba ella, Reina, no una ancianita, sino una mujer joven con el cabello suelto y pegado al rostro de finas facciones y el húmedo vestido blanco acentuando, como una segunda piel, las esculturales líneas de su hermoso cuerpo negro. “Yo cumplí con ustedes y me voy. Ahora, defiéndanse como puedan”, dijo Reina y la ola o nube descendió, la cubrió y se la llevó.
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-Todos los que esté habituados a seguir este blog sabrán que solemos meternos (aunque sea sólo un poquito) con todos nuestros protagonistas, les decimos algo sobre sus fotos, nos metemos con sus textos... pero esta vez no lo vamos a hacer, creemos que todo el que lea la biografía de Osvaldo podrá ver el reflejo de muchas personas que, en la actualidad, aún deben abandonar sus países, su patria, por el mero hecho de pensar de distinto modo a lo que piensan los que mandad. Bueno, para no perder la constumbre, pero sólo para eso, que conste; Osvaldo podías haber mirado a la cámara ¿no? Esa mirada al infinito... ya, sé que a los escritores les gusta parecer y aparecer muy pensativos siempre, pero... a nosotros nos gustáis más cercanos.

-Ya me extrañaba a mí que fueses capaz de no meterte con alguien que saliese en nuestras páginas. Eres un faltón Plyngo, aunque esta vez hayas sido algo más comedido. He leído la sinopsis del libro de Osvaldo y tengo que confesar que me ha entrado el gusanillo de leerlo, porque creo firmemente en la libertad de expresión y en la libertad en general. Bueno, me ha parecido tan interesante que la ponemos a continuación. Podéis visitar la tienda virtual de Osvaldo Orué pinchando aquí.


La Isla Sin Sal
La férrea censura sobre todos los medios de difusión impuesta por el dictador gobernante de La Isla es incapaz de impedir que hechos relacionados con su vida privada y su gobierno salgan a la luz, sobre todo cuando cercanos colaboradores, desilusionados y descontentos con el mandatario y su régimen, deciden hacerlos públicos. Sucesos trágicos, siniestros, denigrantes y hasta risibles, de los cuales, la gran mayoría, culminan con la humillación, demencia o muerte de sus protagonistas.

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