La vida es más fácil si se mira desde un punto de vista rosa y de peluche

sábado, 24 de mayo de 2008

"Lho Gyelo " Los Dioses han ganado

El alpinista navarro Ochoa de Olza muere en el Anapurna
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JORDI TIÓ BARCELONA
El alpinismo mundial perdió ayer a una de sus grandes figuras. Iñaki Ochoa de Olza, experimentado montañero navarro con 15 ochomiles a sus espaldas, falleció en el Anapurna, de 8.091 metros, en el Himalaya, debido a un edema cerebral y pulmonar. Ochoa, de 40 años, se encontraba desde el pasado lunes instalado en el campo cuatro de la montaña, a 7.400 metros de altura, donde llegó después de retirarse cuando se encontraba a menos de 100 metros de la cumbre.Ochoa decidió abandonar su ataque a la cima al sufrir congelaciones en las manos. Su compañero de cordada, el rumano Horia Colibasanu, decidió no dejarle solo en el complicado regreso al campo cuatro, de donde ya no se movería. El alpinista navarro, poco después de llegar a la tienda, sufrió un desvanecimiento y su estado empezó a empeorar por momentos, a pesar de los esfuerzos de su amigo para hacerle beber líquidos con el objetivo de hidratarle y evitar que su sangre se espesara.
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-Esta vez la montaña se ha cobrado su tributo. Sí, de vez en cuando esos grandes colosos de más de ocho mil metros dejan que los aguerridos alpinistas las coronen y se hagan merecedores de algunos de sus secretos mejor guardados. Permiten que los insignificantes hombres que osan desafiarlas miren desde sus cimas y vean los que sólo ellos pueden ver... pero de tanto en tanto han de recordar que son dioses en un mundo de hombres, que son gigantes en una tierra de mortales. Iñaki ya forma parte de la temible leyenda de uno de esos dioses más terribles, el Anapurna, la segunda montaña más alta del planeta, una insaciable devoradora de vidas... el cuerpo de este bravo permanecerá por siempre en sus laderas heladas y su alma podrá ver, desde lo más alto de la atalaya, cómo nuevos héroes intentan alcanzar su cima. Descansa en paz.
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La noticia la hemos cogido de El Periódico.com

2 comentarios:

Silvia dijo...

Me gustaría decir que se ha ido haciendo lo que más le gustaba, pero seamos sinceros,no creo que a nadie le guste morir a 8000 metros de altura y prácticamente sólo, alejados de los que quería. Pero al menos podrá disfrutar por siempre de las vistas que sólo están al alcance de unos pocos. Sea como sea...que descanse en paz...

Plyngo and Me dijo...

Sí, estoy de acuerdo contigo, aunque creo que si le hubiesen dado a elegir cómo morir habría sido algo parecido a lo que le ha pasado (sin los terribles cinco días de agonía claro).

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